Salì apresurada tras èl.
Esperaba encontrarlo,
llamarlo a gritos si era necesario.
Pero al cruzar la calle
la desolaciòn y la soledad me dieron en el rostro.
Inexplicablemente había desaparecido…
Regresé a mi cama con el frío calándome los huesos.
Fue un sueño…solo un sueño…
Era imposible que el amor,
que siempre me había sido esquivo
hubiera amanecido a mi lado.
Sin embargo, nadie podría robarme
esa sensación vívida…
Ya puedo morir tranquila …

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